Saluda del cardenal arzobispo

Qué fuerza tienen esas palabras que tantas veces hemos meditado y leído en el Evangelio:

«Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna».

Hay momentos que son muy importantes e incluso especiales en la historia personal y colectiva. Para los cristianos, la Semana Santa es un momento central: celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Os aliento a contemplar cómo nos salva Jesús, con su amor. Un amor tan grande que se hizo uno de nosotros, caminó con nosotros. Dejémonos alcanzar por la dignidad que habíamos perdido, la dignidad de ser hijos de Dios en el Hijo.

Es una gracia acompañar al Hijo del hombre en los últimos instantes de su vida, en el momento sublime en el que Dios encarnado nos explica con su vida que progresar de verdad es abajarse, de tal modo que lo que se vea y más resalte sea el amor mismo de Dios. Un amor que se manifiesta en su máxima explicitud en la Pasión y Muerte en la Cruz por todos los hombres y en el triunfo no de la muerte, sino de la Resurrección.

Qué invitación nos hace el Señor estos días: dar la vida para que la tengan los hombres, dar la vida por amor. No seguimos a Jesús como una forma cultural, sino que hacerlo supone y exige ir por su camino. No saquemos la Cruz del camino de Jesús. Os invito a que, ante la Cruz, nos dejemos preguntar por el Señor: ¿me amas como yo te he amado? Él nos ama con ternura, con cercanía. Dejarnos amar por Dios y vivir con ese amor nos hace cercanos, nos convierte en buenos samaritanos.

Esta guía elaborada por Medios de Comunicación del Arzobispado recoge las principales celebraciones de Semana Santa en la catedral de Santa María la Real de la Almudena y el resto de templos de nuestra diócesis, así como las procesiones que recorrerán las calles de nuestra ciudad y de nuestros pueblos.

En la contemplación del Señor en el Misterio de la Eucaristía, en las celebraciones de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, en el momento de la adoración de la Cruz, en los tiempos de silencio y oración, al admirar las imágenes de nuestras hermandades y cofradías… tenemos una oportunidad única para experimentar, vivir y anunciar quién cambia nuestro corazón y el camino que nos propone para que ese cambio se manifieste con obras en nuestro día a día.

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos Card. Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid